Cuando empiezas, todo cabe en la memoria. Con 10 pedidos a la semana, ya no. Lo más útil es separar cada pedido por la etapa en la que está.
Las etapas
- Nuevo: llegó y falta confirmar el pago.
- Pagado: confirmaste el pago.
- Preparando: lo estás armando o cocinando.
- Enviado: va en camino o listo para retirar.
- Completado: el cliente lo recibió.
Avisa en cada paso
Un cliente que sabe en qué va su pedido no escribe diez veces preguntando. Comparte el enlace de seguimiento: ahí ve cada cambio sin que tú hagas nada.
Revisa el inventario
Pon una alerta cuando queden pocas unidades. Vender algo que ya no tienes es la forma más rápida de perder un cliente.
Mira tus números cada semana
Cuánto vendiste, qué se vendió más y quiénes compran seguido. Con eso decides qué reponer y a quién ofrecerle novedades primero.